Roberto Gerlein Echeverría
     Senador de la Republica de Colombia - Comisión l (2006-2010)

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EXPOSICION DE MOTIVOS

INTRODUCCION

Es oportuno concretar en este momento una de las más grandes aspiraciones del país, la cual consiste en el traslado de la sede y de la oficina principal de las empresas oficiales y mixtas que funcionan básicamente en la provincia, de la capital de la República a la ciudad más apropiada de cada región.  La concesión de esta solicitud no es una dádiva, sino la corrección justiciera de hechos que nunca debieron de haber ocurrido.

Tomando como ejemplo el caso de la costa Atlántica, existe la coyuntura de un extraordinario florecimiento de grandes riquezas minerales en su territorio como son el gas natural, el carbón y el níquel.  Sin embargo, estas riquezas son propiedad del estado; lo contrario ocurre con el café, el cual por ser propiedad de particulares le ha concedido una gran influencia a los nativos de la región cafetera en la conducción del país.  Es de elemental justicia y un deber del Estado, beneficiar principalmente a la Costa con el fruto de sus recursos mineros.  La costa Atlántica tiene grandes expectativas y aspiraciones al respecto, y desea tener la máxima beligerancia en el manejo de sus recursos mineros y en las políticas energéticas de Colombia.

Para lograr lo anterior, es necesario iniciar lo antes posible un proceso de descentralización a través de las empresas industriales gubernamentales o mixtas instaladas en cada región las cuales están obligadas a dar resultados para sobrevivir.  Esto con el fin de iniciar el proceso con la debida seriedad y no alimentar el argumento de las regiones no tiene la capacidad empresarial para manejar sus propios recursos.  Este argumento se basa en el mal comportamiento de varias empresas regionales de servicios públicos, las cuales no están obligadas a ofrecer servicios a un bajo costo para sobrevivir por su carácter de monopolio estatal.

Paradójicamente, lo primero que hacen las grandes empresas estatales cuyas empresas estatales industriales están localizadas en la provincia, es ubicar la sede y las oficinas centrales en Bogotá.  Esta política es lesiva para los intereses nacionales y regionales y de poca visión hacia el futuro, como se demuestra más adelante.

Es evidente que esa tendencia centralizadora conlleva la desviación hacia el centro, de la mayoría de los efectos positivos colaterales que en términos de desarrollo financiero, industrial, comercial, de servicios y de recursos humanos, deberían, en sana lógica, beneficiar la región don se encuentran localizados los proyectos.

El exagerado centralismo crea un círculo vicioso difícil de romper en el cual “la concentración crea más concentración”.  Este fenómeno se produce mediante un complejo mecanismo que involucra toda una serie de interrelaciones de efecto multiplicador cíclico entre gran potencial del mercado, mayor demanda, alto nivel de inversión, mejores ingresos y crecimiento de la población. 

Como quiera que existan fuerzas económicas de atracción hacia el centro, cualquier política descentralizadora debe hacerse sobre el principio de impedir la convergencia de una serie de mecanismo que llevan hacia una mayor concentración.

Aunque es cierto que algunos de los ejecutivos regionales de estas empresas desempeñen un papel importante en la vida comunitaria, su posición en la estructura corporativa restringe su autoridad y sus horizontes a niveles inferiores en la toma de decisiones.  Las autoridades del Gobierno con quienes ellos tratan, quedan expuestas a la misma visión recortada que ellos tienen; por consiguiente no se puede esperar que de esta interacción salga la imaginación creadora necesaria para impulsar el desarrollo regional.

La descentralización y la Tecnología

Es necesario enfatizar que esta relación de dependencia entre las entidades regionales y las oficinas centrales en Bogotá, no se puede atribuir a motivos tecnológicos.  La nueva tecnología, debido a que facilita las comunicaciones, implica una mayor interdependencia pero no necesariamente una estructura jerárquica centralista.  Los lazos de comunicación pueden ser arreglados de tal manera, que cada punto puede estar conectado directamente con muchos otros, permitiendo comunicaciones en todas las direcciones.  Este sistema sería policéntrico ya que los mensajes irían directamente de un punto a otro sin pasar por el centro.  Cada punto seria un centro en sí mismo, y la distinción entre centro y periferia desaparecería.  Este sistema se hace más factible por los adelantos aeronáuticos y electrónicos, los cuales han reducido significativamente los costos y han simplificado las comunicaciones.  Por lo anterior, es muy fácil la concentración de todas las actividades de una empresa como Ferrominera, productora de hierro esponja en Ciénaga.  No es la tecnología la que crea la desigualdad; es más bien la organización la que centraliza las comunicaciones y arbitrariamente crea capacidades desiguales para iniciar o terminar una interacción, para almacenar y ocultar la  información, y para determinar el alcance de un intercambio y los términos de una discusión.  Así como los poderes coloniales en el pasado unían cada punto de su imperio con la metrópoli e inhibían las comunicaciones laterales previniendo el crecimiento de centros independientes de decisión y creatividad, las empresas del Estado centralizan el control en Bogotá a través del sistema jerárquico que imponen. 

Regionalización de las Empresas

Lo que se propone llevar a cabo en estas empresas, es una especie de regionalización, en la cual desaparece el órgano central en Bogotá y obviamente cualquier subordinación jerárquica al mismo.

Se debe, eso sí, sentar el principio básico que el traslado de sede debe de darse al igual que un  “traslado de decisiones”.   Debe dentro de las líneas de un lógica descentralización administrativa, dotarse a las empresas regionales de la autonomía e independencia necesaria que garanticen la agilidad en la toma de las decisiones; de lo contrario se estaría trasladando al centralismo, y ningún problema se habría solucionado.  Definitivamente no se trata de trasladar el único centro; se trata de promover varios centros alternativos.

Al concentrar todos los niveles de decisión de una región, se obtiene para ella un complemento de todo tipo de especializaciones y ocupaciones.  Esto abre nuevos horizontes de desarrollo local  al hacer posible el control social y político de importantes decisiones económicas.  La aplicación adecuada de este sistema, resultaría en una mayor eficiencia, no solamente dentro del  micro-cosmo de la empresa, sino también en el macro-cosmo de la nación.

Así como los países subdesarrollados necesitan crecer económicamente para convertirse en unos socios efectivos en el desarrollo mundial, las regiones tiene que fortalecerse para que el país se fortalezca.  El cambio hacia una integración nacional adecuada, debe ir a través de una correcta integración regional.  El desarrollo regional y la cooperación interregional es un paso necesario para una más efectiva integración nacional.

A medida que el tiempo transcurra será más fuerte la presión de las provincias para participar en las decisiones económicas que las afectan, especialmente cuando no existen razones lógicas que se los impidan; por consiguiente, es necesario acelerar el proceso de descentralización para evitar fricciones traumáticas para cada región y para el país.  Aun mas, sería conveniente para estrechar los lazos de cordialidad en el país, que el Gobierno Nacional iniciara espontáneamente este proceso.

La Descentralización una Actitud de Gobierno

LA DESENTRALIZACIÓN DEBE SER, ANTE TODO, UNA ACTITUD DE GOBIERNO EN EL MANEJO DE LOS ASUNTOS PUBLICOS.  SOLO CUANDO ESTO SE ENTIENDA EN TODOS LOS NIVELES JERARQUICOS, PODRA LA PROVINCIA ENTENDER QUE SE HAN DADO LOS PASOS INICIALES PARA UNA VERDADERA DECENTRALIZACION.

Un requisito indispensable para la implementación de un esquema razonable de descentralización es el de encarga de la misma, a entidades diferentes a aquella que se van a descentralizar.  Se parte del postulado básico que quienes y detentan el poder, difícilmente quieren repartirlo, y no quieren implementar ningún sistema descentraliza que implique pérdida de poder.  Esto lo demuestra el hecho que varios intentos anteriores los han hecho abortar los mandos medios de la capital.

Se debe advertir sobre la imperiosa necesidad que las personas encargadas de llevar a cabo el proceso de descentralización,  desde la dirección de dichas empresas, demuestren su integral compromiso con el desarrollo de la correspondiente región donde se ubiquen.

A continuación se demuestra que no existe ninguna razón importante para que la sede  y la oficina central de estas empresas estén localizadas en Bogotá, mientras que existen razones de tipo administrativo, económico, político, social y moral para centralizar todas sus operaciones en la provincia.

ANÁLISIS ADMINISTRATIVO

El argumento que siempre utilizan los mandos medios del gobierno y los altos ejecutivos de las empresas que se desean descentralizar para oponerse al desplazamiento de las sedes de Bogotá en otras ciudades, es la conveniencia de tener la cede en el mismo sitio donde se encuentran las oficinas centrales de las principales entidades del gobierno y las cercanía a los accionistas de las empresas, o sea, el centralismo alimentándose así mismo.  El anterior argumento es muy liviano y carece de una importante valides como lo demuestra el hecho que importantísimas entidades tales como la Andi, Coltejer, ISA, Fabricato, Suramericana de Seguros, Cartón Colombia, Carvajar & Cia, Colgate, Palmolive, CVC, Promigas, Gas Natural Colombiano, Cementos Caribe, Colinsa, Intercor, Corelca, Vikingos, Conastil y muchas otras, tienen su sede y el centro de sus operaciones en Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena, no encontraron ningún tropiezo importante por estas localizadas allí.

Intercor en Barranquilla

 Caso especial es el de la empresa Carbocol, la cual tiene su sede en la capital a pesar de que su socio en la inversión más importante del siglo en Colombia a escogido a Barranquilla como base para sus operaciones en la explotación de los yacimientos del cerrejón, que son no solo los más importantes de Colombia, sino los quintos en el mundo.  Por lo tanto, se verá la paradoja del personal de Intercor Viajando a Bogotá o el personal de Carbocol viajando a Barranquilla, cuando todo el proceso de co-gestión de los yacimientos debería efectuarse en la misma ciudad escogida por la transnacional y que refleja el hecho que cuando no existen las absurdas presiones centralistas las empresas escogen su centro de operaciones de acurdo a lo más conveniente para su eficiencia.  Al observar este caso, se ve como se le niega a la región sacar el máximo provecho a sus propios recursos para mejorar su nivel de vida y en este caso, como cosa común, es una empresa gubernamental la culpable.

La Provincia tiene gente capaz

No es aceptable tampoco la excusa que en la provincia no existe el personal capacitado para manejar estas empresas ya que sus habitantes han demostrado su capacidad como empresarios y como trabajadores organizados, siendo un ejemplo de esto, el hecho que la industria petrolera y petroquímica del país, la cual es la más sofisticada, ha sido, por razones de adaptación climatológica y de la vinculación natural a los empresarios extranjeros, manejada principalmente oriundas de la costa atlántica y los antioqueños, vallunos, santandereanos, por mencionar solamente algunos casos, han demostrado su capacidad para dirigir acertadamente muchas empresas.

Desvirtuados los principales motivos para la centralización de las empresas en Bogotá, se demuestra a continuación la conveniencia desde el punto de vista administrativo de su descentralización.

La Descentralización agiliza el proceso administrativo

La cercanía al sitio donde ocurren los acontecimientos que son la razón de ser de las empresas, permite a los directores de las mismas tener un enfoque más realista de los problemas y acelera el proceso de la toma de decisiones, ya que las comunicaciones son mas agiles y efectivas.  Por otro lado, la centralización conduce a la excesiva burocracia, creando un verdadero formulismo procesal, que retarda innecesariamente la acción expeditiva, creando un sin número de trabas y obstáculos.  Se crean situaciones tan ridículas como el de la fabrica que no puede vender en la región su producto sin autorización de Bogotá, o el del ejecutivo regional que le dice a su jefe cual es la orden que debe darle, o el de la repetición de posiciones porque se inventan jefes en Bogotá para las diferentes funciones que ya son desempeñadas idóneamente en la oficina regional.  Estas oficinas centrales simplemente, el aumentar con costos improductivos los costos unitarios de la producción o de los servicios.

La consolidación de todas las funciones en el centro de operaciones de la empresa, produce un  grupo humano más homogéneo, con mayores comunicaciones y menos tensiones lo cual redunda en un mejor desenvolvimiento administrativo y en unas buenas relaciones laborales.

La descentralización propuesta, evita que un mismo grupo de ejecutivos encasillados en tradiciones desuetas, manejen de una manera más moderna y efectiva.

El centralismo administrativo de muchas de estas empresas se evidencia en el hecho que la toma de decisiones en muchos aspectos que regulan las relaciones empresa-gobierno y ciudadano-gobierno, están centralizadas exclusivamente en la capital de la Republica, no solamente desde el punto de definición formal de la política, sino también  desde el punto de vista de implementación de la misma.  Bogotá, no es solamente el centro mismo de la decisión, sino que al ser sede de las oficinas principales, concentra las decisiones  sobre compras, lo cual es causa del traslado de muchos departamentos  especializados de ventas de empresas de las provincias a Bogotá.

Finalmente, lo propuesto provocará una serie de de medidas administrativas en las entidades gubernamentales, que catalizarán el proceso de descentralización de ellas, de tal manera que el gobierno Nacional deba apoyarla para ser consecuente con lo que ha pregonado.

ANALISIS ECONOMICO

Desde el punto de vista económico lo que se busca es la descentralización, ya que mientras que descentralización puede considerarse como la acción de dotar de mayor autonomía a los diversos componentes de una organización, transfiriendo a órganos regionales una parte de las atribuciones que antes ejercía el órgano, la descentralización puede entenderse como la acción económica  de buscar para las diversas regiones de una nación, una mayor participación proporcional en la actividad económica.

El análisis económico se enfoca revisando los aspectos de eficacia y eficiencia para las empresas y los efectos para la región del traslado de las sedes. Se considera a la eficacia como una expresión de la capacidad de una organización para alcanzar sus metas y se apoya en su habilidad para maximizar su obtención de recursos de su medio ambiente.

Para ser eficaz se debe conocer el negocio

En el sentido anterior, es importantísimo para que una empresa industrial sea eficaz que sus directivos sean fundamentalmente industriales de carrera y no especialistas en otras ramas o, aún peor, en ninguna, y sin creatividad industrial o empresarial como sucede con la centralización en Bogotá de las sedes de las empresas ya que en el mayor de los casos se rifan las posiciones de dirección general entre personas  sin experiencia para el cargo, las cuales simplemente están afortunamente ubicadas geográficamente y socialmente.  Estos directores no comprometidos con el crecimiento físico de las instalaciones, solamente se preocupan por los problemas a corto plazo y por adquirir un mayor status personal. Para ser eficaz en el manejo de una empresa industrial, hay que sentir y conocer su tecnología.  Es notable el ejemplo de las empresas productoras de automotores en los Estados Unidos que por abandonar el adelanto tecnológico y de producción y dedicarse a especulaciones financieras, están al borde del desastre ante la competencia japonesa.

La función de producción es importantísima en los países en desarrollo

Se debe hacer énfasis en que la proximidad de los niveles de decisión a las sedes operativas permitirá la visualización de las oportunidades reales de la empresa y su dirección por verdaderos industriales.  Vale la pena anotar en este momento, que una vez definidos los mercados, lo más importante en el caso de las empresas localizadas en los países, es su capacidad para obtener su máxima capacidad de sus instalaciones industriales y dominar su tecnología.  Esto lo confirmará cualquier experto del Banco Mundial o de asesores especializados.  Es abundante el número de errores industriales cometidos por el centralismo, debido a su carencia de familiaridad con los problemas industriales.

Se necesita un nuevo modelo económico que promueva las exportaciones

La localización de la dirección general en los centros operativos en las costas, tiene otras ventajas para aumentar la eficacia de las empresas producto de su mayor cercanía al mundo exterior, como son un mayor contacto con la realidad exterior y de una mayor apertura al comercio exterior, al visualizarlos mejor quien tiene una mentalidad más condicionada a él por sus costumbres.

Es evidente que aunque las políticas de desarrollo industrial en Colombia han fluctuado entre la sustitución de importaciones y la promoción de las exportaciones, no se han tomado suficientes medidas económicas en forma integral  para favorecer las exportaciones, y el modelo más permanente es el desarrollo hacia dentro, basado en altos aranceles, fuertes restricciones a las importaciones y un proceso sobrevaluado.  Si a estas medidas se suma una alta inflación interna, están establecidas las condiciones para desestimular las exportaciones.

Son las anteriores políticas las que han mantenido al país de espaldas al mar, impidiendo una integración real adecuada, y la instalación de empresas con economía de escala diseñadas para exportar.  El endeble desarrollo colombiano ha estado basado en empresas pequeñas a nivel internacional, instaladas cerca de su mercado cautivo, básicamente el de la región andina y protegidas por altos aranceles.

Por lo anterior, es indispensable impulsar una nueva mentalidad exportadora, y pensar en instalar plantas proyectadas básicamente para exportar, en las cuales los excedentes son vendidos al país.  Nada mejor que una descentralización total hacia las costas para estimular una política de incremento en las exportaciones.

El modelo imperante en el Grupo Andino, dentro del cual se negocian localizaciones para nuevas empresas en los diferentes países, los cuales producirán para toda la subregión, es adaptable al concepto de regionalización de las empresas productoras dentro de Colombia.  Estas empresas localizadas íntegramente en una provincia colombiana, producirán para todo el país y para el mercado externo.

Por otro lado, las empresas localizadas totalmente en las provincias adquirirán una mayor eficacia, ya que al cumplir con los anhelos de la región, recibirán un soporte integral de todos los estamentos que la conforman.

La descentralización aumenta la eficiencia

Con respecto a la eficiencia, la cual es subordinada de la eficacia, ya que solamente se aumentan los problemas si se es eficiente en un proceso ineficaz, son pertinentes los siguientes comentarios:

Al concentrar todo en el centro de operaciones, se unifican los recursos en vez de dispersarlos, lo cual facilita la operación y mejora de eficiencia en el manejo de ellos.  Esta unificación conlleva reducciones  importantes en los costos de personal e instalaciones administrativas, mejora las comunicaciones y promueve un grupo humano con mayor cohesión y por lo tanto más eficiente.

Por el contrario, la separación de la sede del centro de operaciones, subutiliza recursos, origina gastos innecesarios y, crea tensiones internas perjudiciales. Además, crea inconvenientes demoras en la toma de decisiones que conciernen a las actividades de las empresas y de los individuos, implicando un costo adicional en tiempo y dinero, costo que en muchas circunstancias puede ser demasiado alto.

Por último cabe anotar que el gigantismo y la falta de competencia tienen viciado el progreso de muchas empresas en el país.  Proceso centralista bajo el cual se han venido aglutinando por los más variados  caminos, diferentes empresas bajo una sola dirección en Bogotá, ha liquidado la sana competencia que existía anteriormente como es el caso de los diferentes puertos  y de los centros de refinación de Barrancabermeja y Cartagena.  Mucho más saludable para evitar la paralización del país por no tener  sino una alternativa, es contar con dos o varias empresas que al competir sanamente emulan los resultados, en los desarrollos y liberan al país con una apertura en los resultados, en los desarrollos y liberan al país con una apertura de posibilidades mejorando la eficiencia de todo el proceso productivo.

Los beneficios económicos para la región, derivados del traslado de las oficinas principales de las empresas  de Bogotá a diferentes ciudades de la provincia, son múltiples e importantes como se verá a continuación.

El crecimiento lo planea la oficina central

Una oficina  principal poderosa, consciente planea y organiza el crecimiento del capital de la corporación.  E s allí donde están localizados los hombres claves que planean cómo se distribuirán los recursos disponibles.  Su poder proviene de su control sobre los fondos y sobre el personal.  Son ellos quienes determinan quienes serán promovidos o incorporados a alto nivel en la empresa y a través de la distribución de los recursos  económicos determinan las metas a largo plazo y los objetivos de la corporación.

Con la localización de la oficina central en la provincia, se obtendrá por un proceso de decantación natural que los más importantes ejecutivos de las empresas sean nativos de la región.  Sobre esta premisa y la explicación anterior sobre el poder de las oficinas centrales para determinar los objetivos de las empresas, se hace evidente que estos ejecutivos impulsaran el crecimiento de las empresas dentro de la región, con gran beneficio para ésta y para el país por lo estratégico de su localización con respecto al comercio exterior.

Otro beneficio económico de gran importancia para la región, que se deriva de localizar en ellas todas las funciones principales de las empresas, es el manejo financiero de los fondos en la región, lo cual aumentará en forma considerable la disponibilidad de éstos para las entidades financieras regionales.  Aquí será indispensable vigilar que las oficinas seccionales no trasladen innecesariamente los fondos adquiridos a las oficinas centrales.

El traslado de las oficinas centrales conlleva importantes beneficios al desarrollo potencial de la región por cuanto implica la concentración allí de un importante grupo directivo que representa un valioso capital humano, el traslado de cuentas bancarias aumentándose el potencial crediticio de la región, aumento del poder adquisitivo de la comarca, el aumento de la demanda por servicios profesionales especializados (seguros, asesorías, etc.) y el incremento del movimiento de la propiedad raíz.  Otro aspecto importante será el de la especialización geográfica integral, en los desarrollos propios de la región tales como la minería, la energía, la petroquímica, el transporte marítimo y fluvial, y el comercio exterior.

Un beneficio que tampoco se puede desestimar, son los ingresos adicionales para los municipios a través de impuestos, donaciones, etc, que acarrearía los traslados propuestos. Como último beneficio, pero no por eso menos importante, se considera que esta gestión, agrupa los intereses políticos en las provincias, dándole vigor a plataformas de desarrollo más acordes con las características de la región-

Veamos ahora los perjuicios para la provincia, causados por la centralización de las oficinas principales en Bogotá.

En términos generales las instalaciones operativas son utilizadas en Bogotá como simples enclaves con apenas un pequeño efecto de desarrollo en la región, imitando así los peores ejemplos de dominación colonialista.  Este centralismo hace que el desarrollo  económico de la periferia con relación al centro, se vea frenado a causa del desequilibrio que impide el normal desenvolvimiento de todas las actividades económicas.  Estimula además la concentración económica, mediante la desmedida importancia que adquiere el centro de decisiones y la consecuente y necesaria visita para el trámite  de los asuntos de la más variada índole.  Algo que hace aun más aberrante los efectos del centralismo es la ventaja comparativa sobre bases artificiales de entidades y personas relacionadas geográficamente a los centros de poder en Bogotá, lo cual conlleva a una  ineficiencia y una injusticia.

ANALISIS POLITICO

Es un hecho evidente que la zona periférica ha venido perdiendo importancia relativa, al agravarse el problema de la desventaja comparativa con el resto del país.  Esto hace necesario revertir esta tendencia para preservar la integridad nacional y la democracia.

Es por todos reconocido que la distribución del poder es base importante de la democracia y que la dispersión de intereses es lo que hace a un país grande.  La posibilidad que un interés tiene que oprimir al resto de la comunidad disminuye en proporción inversa a las dimensiones de la misma.  La amplitud de la comunidad es, pues, un factor determinante de la libertad política. El comportamiento humano nos indica que no se puede unir el poder económico y el político en un solo centro, sin que se le abra la puerta a la tiranía.

Cuando más reducida sea una sociedad, menor será el numero de los  partidos e intereses que la integren; a menor número de los mismos, corresponde una mayor probabilidad de formación de mayoría; cuanto más pequeño sea el número de individuos integrantes de la mayoría y el circulo en que se encuentren, con mayor facilidad se pondrán de acuerdo y realizaran sus planes de opresión.

 Lo propuesto al distribuir el poder, le da a éste una mayor estabilidad.  El objetivo básico de esta medida de desconcentración económica es el de dotar a las zonas periféricas de la posibilidad de estar cerca de los puntos de decisión, dando a la provincia la oportunidad de participar en el diseño y planteamiento de las políticas que orientan la actividad de la Nación.  Lo anterior permitirá el desarrollo de alguna de las áreas más subdesarrolladas de la región y el control local de los recursos de la zona.

 Solo en las colonias o en aquellas regiones en la que existe carencia absoluta de clase dirigente, entidades que tienen su razón de ser por actividades productivas realizadas en una zona, son administradas desde las localidades distintas y por personas ajenas a la región.

La situación actual es preocupante por la clarísima lección de la Historia Universal de la cual hacen parte los tristes episodios de la desmembración de nuestra Patria Bolivariana, cuyo centro era el mismo al cual hoy se hace referencia, y la cual enseña que los lazos de la dependencia no  se fortalecen a medida que se tensionan, sino que, antes por el contrario, se debilitan y terminan por romperse. Es necesario hacer una distribución regional justa y fortalecer las costas y sitios más alejados de la capital para reafirmar la nacionalidad colombiana.

Por último es conveniente recordar, que el país tiene un gran respeto por la tradición que los recursos de una región sean manejados por su gente, y se solicita este respeto para la Costa Atlántica.

ANALISIS SOCIAL

Al establecer las sedes de las empresas en las regiones donde están localizados sus recursos o donde tienen su centro de operaciones, existirá una mayor preocupación por éstas con el medio ambiente en las cuales se desarrolla su actividad, puesto que harán parte más estrecha de la comunidad y se tendrá más en cuenta ésta al proyectar las operaciones.

En caso que dichas empresas sean manejadas desde fuera por dirigentes que desconocen la idiosincrasia y la geopolítica de la región, se impide el fortalecimiento y desarrollo de la clase dirigente de la provincia, al quitarle injustamente la oportunidad de participar en la toma de decisiones, que por razones obvias afectan las condiciones socio-económicas de la región.

Si las empresas en cuestión son dirigidas por provincianos desde ciudades fuera de su región natal, se priva a la sociedad de esta sección del país y su clase dirigente de algunos de sus miembros más llamados a ofrecer soluciones a sus problemas sociales y económicos más apremiantes. Es doloroso que en Colombia se tenga que trasladar una persona a Bogotá, sacrificando el placer de vivir según sus costumbres ancestrales, porque  las posiciones importantes están localizadas en la capital del país.

El traslado de las sedes de las empresas impulsa el fortalecimiento de la clase dirigente, integra el proceso de desarrollo del país muchos valores humanos desperdiciados, fortalece el espíritu regional, ayuda a balancear el ingreso per cápita en el país y desarrolla la clase dirigente política.

Estas organizaciones consolidas en su centro de operación,  pueden visualizarse como una coalición de individuos, tales como directivos, técnicos, trabajadores, suministradores, clientes y representantes de otras entidades con las cuales la empresa tiene alguna relación, trabajando en pro de los intereses de la región y del país.

ANALISIS MORAL

A pesar de que se aproxima la celebración del primer centenario de la Constitución adoptada en 1886, es decepcionante observar cómo no se cumple su lema “Centralización Política y descentralización Administrativa”, no solamente por parte del Estado sino por las empresas de economía mixta o paraestatales que están negando un autentico desarrollo a las regiones con base en sus propios recursos. Lo anterior hace que la actitud centralista sea mucho más agravante puesto que les niega a las regiones las posibilidades de desarrollo, limitándolas a recibir lo que la capital quiera conceder a titulo de una generosidad inexistente, puesto que se está devolviendo lo que pertenece al acervo regional.

Se repite lo dicho anteriormente, sólo en las colonias o en aquellas regiones en la que existe  carencia absoluta  de clase dirigente, entidades que tienen su razón de ser por actividades productivas realizadas en una zona, son administradas desde localidades distintas y por personas ajenas a la región.

Es por otro lado inaceptable moralmente, que lo que más dignifique a una persona para un puesto directivo en una empresa, sea su cercanía a los centros de poder por una simple casualidad de ubicación geográfica.  Para poder gobernar con los más idóneos, se debe rescatar para el servicio de  la comunidad a todos los valores humanos nacionales.

Colombia, como país en desarrollo, ha considerado como una práctica inmoral el trato discriminatorio que recibe de los países industrializados, especialmente en lo referente a las relaciones comerciales con sus materias primas.  No se puede tener la doble moral de quejarse internacionalmente de algo que se hace constantemente y a veces con peores características a nivel regional interno.

CONSIDERACIONES JURIDICAS

El proyecto se refiere a las personas jurídicas designadas con el nombre genérico de “Entidades Descentralizadas”.  Como se sabe, se trata de organismos creados por la ley, o autorizados por ésta, adscritos o vinculados a la administración pública y comprendida en tres modalidades:

a.)   Establecimientos Públicos, cuando su finalidad consiste en atender funciones administrativas;

b.)  Empresas comerciales e Industriales del Estado, si la actividad que desarrollan es de naturaleza industrial o comercial y, además, disponen de patrimonio íntegramente estatal; y

b.)   Sociedades de Economía Mixta, cuando bajo la forma de sociedades comerciales, con aportes estatales  y privados, se dedican a la explotación de una rama industrial o comercial.

Sea cual fuere la modalidad escogida, las entidades en comentario constituyen siempre un instrumento de la llamada descentralización funcional, o por servicios, cuyo principal objetivo es facilitar la tarea administrativa con la creación de organismos que dispongan de cierta autonomía jurídica, administrativa o patrimonial.  Por consiguiente, en las entidades descentralizadas, opera un fenómeno de transferencia de una parte de la actividad estatal a un ente específico, para satisfacer intereses de la comunidad.  La autonomía que caracteriza  tales institutos, en ningún caso podría entenderse como licencia para actuaran al margen de los fines inherentes a la administración pública.  Siempre, en toda circunstancia, su actividad debe estar encaminada a cumplir una finalidad de interés general.  Resultará inconcebible que personas jurídicas adscritas o vinculadas  a la administración pudieran actuar sin consideración  al interés colectivo.  La íntima relación entre la administración y sus entes descentralizados, condujo a André De Laubadere a concluir que el establecimiento público es un servicio público dotado  de personería jurídica.

Precisamente en razón de encontrarse comprometido el interés colectivo en las labores que desarrollan los organismos descentralizados, nuestra Constitución y la ley atribuyen al Congreso ciertas potestades en la creación y funcionamiento de tales entidades. Así, el constituyente de 1968 distribuyó competencias sobre la materia entre el Legislativo y el Ejecutivo, en procura de armonizar la ingerencia  de uno y otro en los prementados entes.  Al Congreso correspondió, por virtud de lo dispuesto en las atribuciones 9a y10a del artículo 76 de la carta, crear los Establecimientos Públicos y expedir los estatutos básicos de estos, de las sociedades de Economía Mixta y de las Empresas Industriales y Comerciales del Estado. Cabe observar que el Constituyente no reservó directamente para el Congreso la atribución de crear las Sociedades de Economía Mixta y las Empresas Industriales y Comerciales del Estado.  Las disposiciones constitucionales se limitaron a conferirle poderes para expandir los estatutos de estos últimos organismos.  Sin embargo, el Ejecutivo, en uso de las facultades extraordinarias contenidas en la Ley 65 de 1967, se estableció, en los artículos 6º. Y 8º  del Decreto 1050 de 1968, que tanto las Empresas Industriales y Comerciales del Estado, como las Sociedades de Economía Mixta, son organismos creados o autorizados por la ley, con lo cual se extendió a ellas la competencia que la Carta sólo había confiado al Congreso en tratándose de Establecimientos Públicos.

Por otra parte, la Ley 17 de 1970 estatuyó un nuevo control especial del Congreso sobre las entidades descentralizadas, al someterlas a la vigilancia de la Comisión Octava de las Cámaras. Esta especie  de control político reviste enorme trascendencia por que permite al Congreso  velar sobre el funcionamiento de tales institutos y examinar en cualquier tiempo la gestión administrativa, financiera y técnica que realizan.

No obstante las atribuciones asignadas al Congreso respecto a las personas jurídicas en cuestión, creemos necesario y útil que se confiera facultad explicita para determinar el domicilio y  la sede administrativa central de esas entidades, cuando se cumpla el prerrequisito establecido en el propio proyecto de ley. Valga aquí recordar  que las entidades descentralizadas están comprendidas en dos grandes categorías generales: 1ª) las llamadas “directas” cuya característica principal consiste en emanar directamente de la ley que las crea o autoriza, como ocurre con las contempladas en los artículos 5,6 y 8 del Decreto 1050 de 1968; y, 2ª.) las denominadas “indirectas”, que son entes jurídicos surgidos por la asociación de entidades descentralizadas entre sí o de ellas y la nación, e, incluso, en concurrencia con particulares.  Estos entes societarios están contemplado están contemplados en el artículo 29 del Decreto 1050 de 1968 y en artículo 4º. del decreto 3130 de 1968.            

Las precisas facultades previstas en el proyecto son en particular, importantes con relación a las entidades descentralizadas llamadas “indirectas”.  Porque si bien es cierto que las potestades contenidas en el proyecto podrían actualmente ser ejercidas por el Congreso mediante la ley que cree, o autorice de los respectivos estatutos, no sucede lo mismo con aquellas correspondientes a la categoría de “indirectas”. De conformidad con la estipulación contenida en el artículo 29 del Decreto 1050 de 1968, los entes “indirectos” solo precisan para ser constituidos que los casos de asociación estén previstos en las leyes o sean autorizado por decreto del gobierno.  De una parte, bien sabemos que esos casos se preveen en las leyes de modo general, sin precisar detalles y sin consignar estipulaciones como a la que se refiere el proyecto.  Entonces, no le sería dable al Congreso, por ejemplo, prefijar el domicilio de las futuras entidades “indirectas”, valiéndose de los instrumentos legales vigentes en la actualidad.  Y de otra parte, el artículo 4º  del Decreto 3130 de 1968, defiere al acto de constitución de la respectiva persona jurídica la competencia para precisar el nivel al cual pertenece, y, por ende, el lugar de su domicilio, así como para precisar su clasificación dentro de las categorías establecidas  en el Decreto 1050 de 1968.  Como se ve,  la intervención del Congreso en la formación de las entidades descentralizadas “indirectas” es en extremo distante y reducida en la regulación legal presente incluso cuando ejerce la prerrogativa de preveer los casos de asociación.

Pero, además, la ya atenuada intervención del Congreso se torna inexistente cuando el Gobierno ejerce la facultad de autorizar por Decreto la constitución de la asociación, en cuyo caso el Congreso se completamente ajeno a la formación del nuevo ente.

Salta a la vista la incongruencia contenida en una situación que permite la existencia de entidades provistas con prerrogativas  administrativas sin intervención, o con muy escasa ingerencia del Congreso Nacional.  El proyecto presentado a vuestra consideración procura paliar esa notable deficiencia en el sistema legal que regula la creación de las entidades descentralizadas “indirectas”, y, también, persigue precisar ciertas potestades del Congreso en relación con aquellos entes descentralizados que se catalogan como “directos”.


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